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Las reflexologías
son la proyección completa ancestral solo sobre una parte de
todo el cuerpo. Imaginémonos el fotografiar a una persona,
achicamos la foto y proyectémoslas solo una parte del cuerpo.
Las terminaciones nerviosas a través de procesos de aferencia
y eferente transmiten desde el interno hacia el externo y
viceversa malestares y problemáticas de los órganos internos. A
través de estos mecanismos se está en grado de alcanzar a los
diferentes órganos, con estimulaciones que tienen por objeto, el
obtener la oxigenación de los tejidos a través de la
vascularización de los mismos. La eficacia de estos métodos está
determinada por el hecho de interpretar las señales que nuestro
organismo envía a través de las áreas más periféricas, manos,
pies, orejas, lengua, nariz, que son las áreas con mayores
concentración de terminaciones nerviosas.
El Método Zu se ha confirmado por el estudio profundo y
analítico de las identificaciones de los puntos reflejos sobre
el pie.
Las áreas reflejas, son aquellas partes particulares de
nuestro cuerpo, que si han sido justamente estimuladas,
determinan una reacción antálgica (desaparición del dolor), o
una recuperación funcional del órgano en una zona diferente y
alejada del punto estimulado. En cada parte del cuerpo
encontramos proyectado el sistema entero de una manera orgánica,
precisa, lógica, en todas sus proporciones.
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Como actúan los puntos reflejos
Las neuronas son ciento de millares de líneas centrales
microscópicas del pensamiento (diámetro entre cinco y cien
milésimas de milímetros), contenidos en una caja de modesta
dimensión que es nuestro cráneo.
Tienen la función de elaborar los mensajes y transferirlos a lo
largo de las vías nerviosas. Cada neurona está preparada para
recibir informaciones nerviosas desde sus dendritas, filamentos
delgados ramificados que los hace parecer a un pulpo, y que
sirven a su vez, para trasmitir los propios mensajes mediante
otro prolongamiento tubular llamado axón o cilindroeje.
El punto de conexión entre el axón de una célula y el dendrita
de otra se llama sinapsis, que es la llave de todo el sistema de
comunicación neuronal.
Se ha descubierto, que las células nerviosas poseen un modo que
no es aun bien conocida de auto defenderse en caso de eventual
daño, emitiendo nuevos terminales de axones, restaurando otras
sinapsis, reformando las conexiones perdidas.
La primera demostración en este sentido ganó el premio Nóbel
Rita Levi Montalcini, después del año 1954 en que había logrado
aislar el Nerve Growth Factor (NFG), en otras palabras el factor
natural capaz de estimular el crecimiento de las neuronas. Todas
las señales nerviosas en entrada y en salida son por naturaleza
eléctricas.
La situación de equilibrio del campo
eléctrico se modifica cuando se desarrolla un impulso nervioso
que puede tener diferentes orígenes: luminosos, acústicos,
gustativos, olfativos, táctiles o también de aquellos que se
encontraban ya en nuestra memoria. La acetilcolina es la
neurotransmisora que hace mover a los músculos, haciendo
progresar la señal eléctrica desde la corteza hacia la placa
motriz neuromuscular.
Las señales son transformadas en químicas y eléctricas, una vez
que llega a la sede occipital, el cerebro abastece a sus
decodificaciones.
Con un masaje veloz y ligero generamos las ondas cortas,
entonces de la alta frecuencia, veloz penetrante, cuando
alcanzan al centro de un órgano, determinan una reacción química
acida que a su vez determina un relajamiento de los tejidos o de
los órganos mas contraídos y rígidos. Un órgano engrosado,
endurecido por problemas agudos o crónicos, si es masajeado
velozmente, esta estimulado con un tipo de actividad parecida a
la de un escalpelo contra una roca: no pocos golpes grandes, mas
bien muchos golpes pequeños. Situación opuesta, al de un masaje
lento, profundo pesado, por la ley física (la presión genera
calor), tiene una transmisión por medio de ondas largas, bajas,
lentas.
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Este impulso cuando llega al centro
del órgano genera una reacción básica que determina a su vez una
tonificación de los tejidos por efecto de los azucares que
vienen a sintetizarse, por lo tanto si un órgano esta cansado,
prolapsado, un masaje lento y profundo es tonificante,
energizante, por ejemplo es posible hacer recuperar la
fisiológica capacidad peristáltica de la vesícula biliar o del
estómago.
El masaje que ejercemos es una acción
mecánica que dentro de nuestro organismo se transforma en una
reacción química-eléctrica.
Nuestro cuerpo reacciona a dos
estímulos fundamentales: contracción y relajamiento, que
podemos traducirlos en estimulaciones caliente-frío, caricia/pellizco,
corte/pinchazo, tirar/soltar, dulce/ácido y así vía al
infinito.
Las leyes universales del Tao yin/yang permanecen inmutables.
Alfredo Esposito
Baldassarre
Director de la Escuela Superior Reflexología Zu y del Centro de Estudios Zhou Yi (I Ching). |
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